El 8 de octubre de 2005, a las XX.XX CEST, se inició una nueva etapa en la observación de la Tierra cuando el CryoSat europeo despegó del cosmódromo de Plesetsk, en el norte de Rusia. Esta nave espacial, de 711 kg, es la primera de las misiones «Earth Explorer» de la ESA, una nueva serie de satélites que estudiarán los principales cambios que se están produciendo en nuestro planeta.
El Cryosat fue puesto en una órbita casi polar de 720 km mediante un lanzador Rockot, siendo esta la primera vez que la ESA ha utilizado uno de estos vehículos. Como parte del programa «Living Planet» de la ESA, el Cryosat dedicará tres años a realizar las mediciones más precisas de la historia de los casquetes polares.
Su altímetro de radar detectará cambios de tan solo unos pocos centímetros en el espesor de las capas de hielo tanto terrestres como marinas. Esta información es fundamental, ya que los casquetes polares del Ártico y la Antártida desempeñan un papel crucial en el clima del planeta.
Muchos científicos temen que el calentamiento global derrita gran parte del hielo en las próximas décadas. Esto podría alterar drásticamente las corrientes oceánicas del Atlántico Norte que mantienen cálida a Europa occidental en invierno.
“Con CryoSat y todo el programa Living Planet, la ESA proporciona las herramientas necesarias para dar respuesta a las preocupaciones de todos los europeos en relación con el cambio climático y el futuro de la vida en la Tierra”, afirmó Jean-Jacques Dordain, director general de la ESA.
Se han previsto otras cinco misiones «Earth Explorer». Estas misiones estudiarán diversos aspectos del medio ambiente, entre los que se incluyen la circulación oceánica, la humedad del suelo y la salinidad oceánica (contenido en sal), los vientos globales, el campo magnético terrestre y el efecto de la cobertura nubosa sobre la radiación solar incidente.