Vivimos en uno de los brazos de una gran galaxia en forma de espiral llamada Vía Láctea. El Sol y sus planetas (incluida la Tierra) se encuentran en esta tranquila parte de la galaxia, a medio camino de su centro.
La Vía Láctea tiene la forma de un enorme remolino que da una vuelta cada 200 millones de años. Está formada por al menos 100 000 millones de estrellas, además de polvo y gas. Es tan grande que la luz tarda
100 000 años para cruzar de un lado al otro.
Es muy difícil ver el centro de la Galaxia, debido a las nubes de gas y polvo que lo bloquean de nuestra vista. Los científicos piensan que contiene un agujero negro de enormes proporciones que devora todo lo que pase demasiado cerca.
Fuera de la espiral principal hay unos 200 cúmulos estelares con forma de bola. Cada ‘cúmulo globular’ es muy antiguo y contiene hasta un millón de estrellas. La Vía Láctea forma parte de un cúmulo de al menos 40 galaxias. El denominado «Grupo Local» cuenta con dos grandes galaxias espirales: la Vía Láctea y Andrómeda.
La Vía Láctea, a su vez, pertenece a un grupo o cúmulo de al menos 40 galaxias, . El así llamado Grupo Local contiene dos grandes galaxias espirales, la Vía Láctea y Andrómeda. Las otras son mucho más pequeñas. Entre ellas hay dos galaxias que se pueden observar a simple vista desde los países al sur del ecuador. Se llaman las Nubes de Magallanes, en honor al explorador portugués Fernando de Magallanes.