Los datos extraídos por los satélites de observación de la Tierra demuestran que están aumentando las cantidades de metano y dióxido de carbono presentes en nuestra atmósfera.
Ambos son “gases de efecto invernadero” que, según se cree, podrían estar contribuyendo al calentamiento global. Actúan como una manta que envuelve el planeta, atrapa el calor y provoca el aumento de las temperaturas. Esto hace que suba el nivel del mar y afecta a las personas, los animales y las plantas.
Los científicos han utilizado los satélites Envisat de la ESA y GoSat de Japón para vigilar los niveles existentes de estos gases. Los satélites han detectado que la cantidad de metano presente en la atmósfera era bastante constante hasta 2007, pero, desde entonces, se ha incrementado a un ritmo del 0,3 % cada año. Por su parte, los niveles de dióxido de carbono han aumentado alrededor de un 0,5 % al año. Puede no parecer mucho, pero son cifras preocupantes, especialmente porque países de todo el mundo han estado tratando de reducir sus emisiones de ambos gases.

En cuanto al dióxido de carbono, probablemente es un efecto colateral del uso de combustibles fósiles (como el carbón, el gas o el petróleo) por parte del hombre. Con ellos se produce energía para obtener electricidad y hacer funcionar nuestros coches, pero también liberan dióxido de carbono en la atmósfera. Vigilar la situación es importante, ya que, sin datos precisos, sería difícil reducir las cantidades de gases de efecto invernadero. Para ayudar en esta misión, se prepara un nuevo satélite de la ESA llamado Sentinel-5P que explorará la Tierra cada día en busca de metano para crear una imagen más completa y ayudar a combatir el cambio climático.
Es importante realizar un seguimiento de la situación, ya que sin datos precisos resultará difícil reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Para contribuir a esta misión, un próximo satélite de la ESA, denominado Sentinel-5P, analizará diariamente la Tierra en busca de metano, lo que permitirá obtener una visión más completa y ayudará a combatir el cambio climático global.
Dato curioso: Las plantas absorben alrededor de 25% del dióxido de carbono que producimos.