Cada cierto tiempo es posible ver a simple vista un cometa brillante con una larga cola. Durante los últimos años la nave SOHO de ESA / NASA ha demostrado que estas “bolas de nieve sucia” son mucho más comunes de lo que nadie había imaginado.
SOHO se diseñó para apuntar directamente al sol, no para buscar cometas. Pero uno de sus instrumentos, llamado LASCO, que se utiliza para observar la atmósfera exterior del sol (llamada corona), también ha permitido que SOHO se convierta en el mayor buscador de cometas de la historia.
LASCO permite estudiar la débil corona bloqueando la luz brillante del sol. Por suerte, esto también permite a LASCO detectar los pequeños cometas que pasan cerca del sol. La mayoría de estos intrusos helados se acercan a menos de 800.000 km del sol. Tan cerca, que se vaporizan o se precipitan sobre su abrasadora superficie.

Antes de lanzar la nave SOHO, en diciembre de 1995, sólo se habían descubierto 16 de estos pequeños cometas en órbitas cercanas al sol. El 6 de julio de 2005, la nave SOHO ya había descubierto 990. Esto significa que SOHO ha descubierto casi la mitad de todos los cometas cuyas órbitas han podido ser calculadas desde el comienzo de la historia. Durante este verano se espera llegar a los 1.000, y no parece que el recuento vaya a detenerse aquí.
Muchos de estos descubrimientos se deben a aficionados que utilizaron las imágenes de SOHO en Internet. Los buscadores de cometas de SOHO proceden de muchos países, como Estados Unidos, Reino Unido, China, Japón, Taiwán, Rusia, Ucrania, Francia, Alemania y Lituania.
Los cometas son masas de hielo y polvo: ‘restos’ de la formación de los planetas hace 4.500 millones de años.