El observatorio espacial de infrarrojos más potente jamás construido ha abierto sus ‘ojos electrónicos’ por primera vez y ha captado unas impresionantes imágenes de un sistema estelar en rotación. El 14 de junio, un mes después del despegue desde Kourou, en la Guayana Francesa, el telescopio Herschel de la ESA se quitó su «tapa protectora». Aunque aún se estaban realizando las comprobaciones, el equipo de la misión decidió adelantar las primeras observaciones de Herschel. Su objetivo era uno de los objetos más bellos del cielo: M51, también conocida como la Galaxia del Remolino.
La atrevida “mirada inicial” de Herschel, que se llevó a cabo en cuanto se abrió la cubierta del telescopio, superó todas las expectativas. Las imágenes de prueba de la famosa galaxia espiral se captaron en tres colores con el fin de destacar las distintas características. Resultaron ser las imágenes más nítidas de la espiral jamás captadas en luz infrarroja, lo que evidencia la capacidad extraordinaria de Herschel, el mayor telescopio jamás enviado al espacio. Sin embargo, no fue más que un anticipo de lo que vendrá.

Descubierta en 1773, Whirlpool fue la primera galaxia con estructura de espiral que se observó. Con sus largos brazos que giran estrechamente unidos y un núcleo brillante pleno de estrellas, la hermosa galaxia tiene un aspecto similar al de nuestra Vía Láctea. También se encuentra en las inmediaciones, a unos 35 millones de años luz, de la pequeña constelación septentrional denominada Canes Venatici (los Perros Cazadores).
En el momento de captar las imágenes, Herschel se hallaba a 1.425.000 km de la Tierra en veloz rumbo hacia el punto del espacio donde permanecerá durante al menos 3 años. Desde allí, utilizará sus instrumentos superenfriados para volver la mirada hacia el origen de los tiempos.