Algún día los astronautas europeos disfrutarán de una sabrosa comida en Marte. Mientras tanto, los exploradores de la Tierra ya han probado los delicados manjares del espacio, como pez espada, pato con alcaparras y pollo a la tailandesa.
Durante este verano, los franceses Olivier Pezeron y Arnaud Fauvet realizaron una agotadora expedición de 20 días en la que recorrieron 600 km en esquí por el casquete polar de Groenlandia. Esquiando durante 10 horas al día, tuvieron que tirar de pesados trineos y resistir fuertes vientos y temperaturas que nunca superaron los -5° C.
Gran parte de su comida era muy calórica, algo necesario para tener fuerza y resistencia. Pero los 100 kg de equipaje apilados en los trineos también incluían una variedad de comida espacial preparada por la Fundación Alain Ducasse.

Estos deliciosos platos se pudieron apreciar de forma particular a partir del 11 de junio cuando llegó el mal tiempo. Luchando contra rachas de 110 km/h, los hombres sólo pudieron avanzar 9 km en un día.
“Esa noche decidimos hacer una cena especial, una verdadera ‘comida espacial’ para reconfortarnos. Estuvo muy bien y nos proporcionó un momento de risas y relax que necesitábamos”, comentó Pezeron.
“Esta expedición nos ha dado otra oportunidad para evaluar la comida espacial en personas que se encuentran bajo condiciones de fuerte estrés y viviendo en entornos hostiles similares a los que experimentan los astronautas,” dijo Pierre Brisson, responsable de la oficina para Transferencia y promoción de tecnología de la ESA.
Anteriormente, la comida espacial de la ESA se probó en el rally Dakar en 2003. Durante este mismo año, las 12 mujeres que participaron en el estudio ESA/CNES de 60 días en cama también pudieron probar estos platos.