El mundo cambió cuando el 26 de diciembre de 2004 un gran terremoto sacudió la corteza del planeta. Las enormes ondas de choque crearon un tsunami (ola oceánica gigante) que mató a millares de personas y que arrasó muchas ciudades y pueblos costeros.
Se han producido otros cambios que no han aparecido en los titulares de los periódicos. Un ejemplo de ello es North Sentinel, una pequeña isla del Océano Índico.
Antes del terremoto, los árboles crecían hasta el borde del mar. Las aguas poco profundas y los arrecifes de coral que rodeaban su costa aparecían con un color turquesa intenso.
Las últimas imágenes del satélite Proba son muy diferentes. Al igual que otras muchas islas cercanas, North Sentinel ha emergido del océano y ahora aparece rodeada de arena. Muchas de sus lagunas azules han desaparecido
y nadie sabe cuántas personas vivían ni cómo el terremoto ha podido afectarlos. Sus habitantes aún viven como en la Edad de Piedra y se niegan a mantener cualquier contacto con extranjeros.
Los reconocimientos realizados sugieren que la tribu ha sobrevivido al desastre, posiblemente debido a que tuvieron tiempo de alejarse de la costa antes de que llegasen las olas.
Sin embargo, las imágenes tomadas desde el espacio sugieren que —salvo en la parte este de la isla— algunos de sus caladeros costeros podrían haber quedado destruidos.
Es poco probable que los propios arrecifes —que albergan a millones de criaturas marinas— sobrevivan. Algunos ya no quedan cubiertos con la marea alta, mientras que otros apenas están sumergidos y podrían sufrir daños por la intensa luz solar.