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Los astronautas en la aventura submarina Seatest

Astronauts in Seatest underwater adventure
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Los astronautas de la ESA, Andreas Mogensen y Thomas Pesquet, acaban de regresar de Florida después de haber participado en Seatest, un ejercicio de entrenamiento de tripulación realizado en las profundidades del Océano Atlántico. Andreas pasó cuatro noches en el hábitat Aquarius, junto con Joa Acaba y Rubins Kate de la NASA y el astronauta japonés Soichi Noguchi. También se les unió Paxi, la mascota de ESA Kids, que se escapó de una reunión en Escocia para visitar a su amigo Andreas. Desde la superficie, Thomas asumió el papel de director de vuelo y de responsable de las comunicaciones con la tripulación.

Aprender a vivir y a trabajar en el espacio no es fácil. Las misiones como Seatest ofrecen valiosas oportunidades para probar nuevas herramientas y métodos que se podrían utilizar en el espacio, y para practicar salidas espaciales a 20 metros bajo el agua. También ayudan a los astronautas de diferentes países a comunicarse y a trabajar en equipo.

Andreas underwater
Andreas bajo el agua

Cada día, dos de los tripulantes de Seatest salieron durante tres horas, simulando una salida espacial que los otros dos astronautas controlaron desde el interior del Aquarius. Por la tarde se invirtieron los papeles. Durante estos ejercicios, practicaron el movimiento por diferentes terrenos y probaron nuevas formas de toma de muestras del fondo marino. Probaron un tipo de pinza y un taladro avanzado que puede penetrar de forma segura en roca sólida.

En el tercer día de su misión, los astronautas cambiaron los contrapesos de los trajes para recrear la gravedad de la Luna, donde todo pesa una sexta parte que en la Tierra. "Las salidas espaciales lunares fueron lo mejor de todo" comentó Andreas. "Rebotar por la superficie es una sensación fantástica".

En el interior de Aquarius, Andreas y sus colegas ensamblaron y probaron un pequeño dispositivo de ejercicio controlado por ordenador. Mientras tanto, en la superficie, Thomas aprendió a trabajar con un retraso de 20 minutos que sufren todas las comunicaciones de los astronautas con el control de la misión - un problema al que un día se enfrentarán los viajes tripulados a Marte o a un asteroide.