Incluso con los telescopios más grandes, resulta muy difícil apreciar muchos detalles en Marte. A finales del siglo XIX, algunos científicos creían ver líneas rectas que atravesaban la superficie del planeta. Estas líneas unían zonas verdosas que parecían estar cubiertas de vegetación. Estos científicos pensaban que las líneas rectas eran canales construidos por los marcianos para llevar agua a sus cultivos.
Las imágenes tomadas por las naves espaciales han demostrado que esos canales no existen. No hay rastro alguno de vida —ni de plantas ni de marcianos inteligentes— en el planeta. Ahora sabemos que Marte es un planeta muy frío y seco, donde el agua líquida no puede existir en la superficie. Sin embargo, hay grandes extensiones de hielo de agua en los casquetes polares. También hay mucho hielo en el suelo congelado, muy parecido a las zonas de permafrost del norte de Canadá y Rusia.
Los grandes canales secos también demuestran que alguna vez corrió gran cantidad de agua en la superficie. Datos recientes de Mars Express y otros satélites indican que puede haber agua líquida a grandes profundidades. Si Marte fue alguna vez más cálido y húmedo, puede haber surgido vida en el planeta rojo. Es posible que aún existan formas sencillas de vida, como las bacterias, debajo de la superficie congelada.
En 1996, un grupo de científicos reveló al mundo que habían encontrado evidencia de vida bacteriana en el interior de un meteorito procedente de Marte. Sin embargo, hoy esta idea no es muy popular entre la mayoría de los demás científicos. Si en el futuro se encuentra vida en Marte, se trataría de la primera prueba de que no estamos solos en el Universo.