La vida de los astronautas es sumamente ajetreada. Cada día en órbita (aparte de los días de descanso) es planificado minuciosamente por el centro de control de la misión. El horario que sigue la tripulación se basa en el horario de los centros de control de la misión en la ciudad de Houston en Texas o en Moscú.
La jornada de 12 horas de trabajo en la Estación Espacial Internacional comienza con una llamada para despertar a los astronautas. Después de una rápida limpieza con un paño enjabonado, la tripulación desayuna y repasa las tareas del día con el centro de control de la misión.
Las estaciones espaciales son como enormes casas complejas que necesitan un cuidado y una atención constantes. Se dedica mucho tiempo a las tareas de mantenimiento como, por ejemplo, la limpieza y las reparaciones.

Hay tres comidas al día —desayuno, almuerzo y cena—, aunque siempre hay bebidas y aperitivos disponibles. La tripulación dedica gran parte de su tiempo a preparar y llevar a cabo experimentos científicos. Esto puede implicar mantener conversaciones con científicos en tierra.
Al menos dos horas al día se consagran a ejercicios físicos que son esenciales para mantener la buena forma y la salud de la tripulación. La carga del vehículo de abastecimiento con desperdicios y la descarga de nuevos suministros es otra de las principales tareas. Los astronautas también pueden dedicar muchas horas a la preparación de los paseos espaciales.