La Isla Reunión y el Océano Índico representan la idea que todos tenemos de un paraíso tropical. Sin embargo, el 12 de mayo de 2007, la hermosa zona turística se vio azotada por olas de hasta 11 metros de altura. El impacto del oleaje provocó caos y devastación, la desaparición de dos pescadores, la destrucción de varios embarcaderos y la inundación de viviendas y hoteles.
Los hechos que provocaron toda esa destrucción fueron registrados por un radar situado a borde del satélite Envisat de la ESA. Dicho instrumento recoge el eco de señales de radio que envía a la superficie marina. Esos ecos indican a los científicos el tamaño, la altura y la velocidad de las olas. En el caso de la inundación de Isla Reunión, el Envisat mostró que las olas procedían de una gran tormenta desatada en el Atlántico Sur. Durante tres días las olas se esparcieron desde el centro de la tormenta. Algunas se desplazaron al noreste a lo largo de casi 4.000 km antes de golpear Reunión.

Aunque se había previsto la llegada de las olas a la isla, se esperaba que en general no tuvieran más de un par de metros de altura. No obstante, el análisis de los datos del Envisat muestra que las olas alcanzaban unos 5 metros de altura y aparecían muy dispersas en el mar abierto. Una gran separación entre las olas es señal de que estaban provocadas por vientos con fuerza de tormenta. Al aproximarse a la costa, las olas redujeron su velocidad y doblaron su altura.
“El oleaje sigue siendo un factor impredecible que, lamentablemente, puede resultar mortal”, afirmó Bertrand Chapron, del IFREMER, el Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar. “En un futuro próximo, prevemos utilizar datos de oleaje obtenidos mediante SAR (radar espacial) para predecir su hora de llegada e intensidad”.”