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Los satélites estudian las mortíferas tormentas de polvo

A dust storm as seen by MSG-1
Una tormenta de polvo vista desde el MSG-1
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El polvo es un gran viajero. No es raro que una fina capa de polvo procedente del desierto del Sáhara, en África, se deposite sobre coches aparcados a miles de kilómetros de distancia.

Pero el polvo puede ser mortal. En las zonas áridas que bordean el Sáhara (conocidas como el Sahel), 300 millones de personas corren el riesgo de contraer una enfermedad mortal llamada meningitis.

Esta enfermedad provoca inflamación del cerebro y de las membranas que recubren la médula espinal. Quienes no fallecen a causa de ella pueden sufrir sordera y daño cerebral.

“Los brotes de meningitis se producen tras un periodo sin lluvias, con baja humedad y mucho polvo en el aire”, explicó Isabelle Jeanne, del Centro de Investigación Médica y Sanitaria de Níger.

Dust blown from the Western Sahara towards the Canary Islands
Polvo arrastrado desde el Sáhara Occidental hacia las Islas Canarias

Aún se desconoce la relación exacta. Una teoría sostiene que el polvo arrastrado por el viento, tan fino como el talco, provoca irritación en el interior de la nariz de las personas. Esto facilita que las bacterias penetren en el torrente sanguíneo.

La ESA está ayudando a los científicos a estudiar y predecir los brotes de meningitis. El objetivo es conocer mejor estas epidemias mortales que suelen producirse tras la llegada del polvo.

Los investigadores médicos están utilizando imágenes de satélite para realizar un seguimiento de las enormes tormentas de polvo que azotan el Sahel. Durante la última estación seca, la ESA facilitó mapas semanales de polvo como parte de un sistema de alerta temprana. Los mapas del Sahel se basan en imágenes diarias del satélite meteorológico Meteosat-7, construido por la ESA.

El siguiente paso consiste en analizar las imágenes tomadas durante los últimos 10 años y buscar relaciones entre las tormentas de polvo y los brotes de la enfermedad.