El 4 de julio, una sonda de cobre de 370 kg de peso lanzada desde la nave Deep Impact, de la NASA, chocará contra el núcleo helado del cometa Tempel 1, creando un enorme cráter. Desde telescopios situados en todo el mundo y en el espacio, como el telescopio espacial Hubble de la NASA-ESA, se observará con atención lo que suceda cuando tenga lugar el impacto. Entre los participantes en uno de los mayores programas de observación del mundo figura la sonda Rosetta, de la ESA, cuya misión es seguir a otro cometa.
A Rosetta le faltan nueve años para alcanzar su objetivo, el cometa Churyumov-Gerasimenko. Sin embargo, entre el 29 de junio y el 14 de julio estará en un lugar privilegiado para observar a otro de estos integrantes helados del Sistema Solar. Rosetta utilizará sus instrumentos de alta sensibilidad para estudiar la impresionante colisión con el Tempel 1, a una distancia de unos 80 millones de km del cometa.

Antes del impacto, la sonda Rosetta observará el núcleo congelado y oscuro del Tempel 1 durante tres órbitas completas.. Esto permitirá a los científicos conocer mejor el estado del cometa antes de que se produzca el choque.
Durante y después del impacto la cámara de Rosetta captará imágenes del núcleo y de la nube de gas y polvo que se formará en el espacio. Otros instrumentos estudiarán la temperatura de la nube con el fin de conocer su composición.
El Tempel 1 es un cometa de periodo corto que se desplaza entre las órbitas de Marte y Júpiter. Los científicos desean conocer mejor estos antiquísimos objetos, dado que podrían ser restos procedentes de la época en que se formaron los planetas, hace 4.500 millones de años.