Los científicos llevan estudiando el agujero en la capa de ozono de la Antártida desde 1985. En un principio se pensó que el agujero de ozono se reduciría gradualmente, pero los nuevos resultados del satélite Envisat, de la ESA, han revelado que se ha producido la mayor pérdida de ozono jamás registrada.
Las mediciones realizadas el 2 de octubre mostraron una pérdida de 40 millones de toneladas, más que en el anterior año récord, el 2000. Además, el agujero de ozono de este año cubre un área de 28 millones de kilómetros cuadrados, casi tan grande como el agujero del año 2000. La profundidad del agujero de ozono también rivaliza con los valores del récord anterior.
“Una pérdida de ozono tan significativa requiere temperaturas muy bajas en la estratosfera, junto con la luz solar”, afirmó Claus Zehner, científico de la ESA. “La pérdida extrema de ozono de este año puede explicarse por el hecho de que las temperaturas sobre la Antártida alcanzaron unos -92 grados Celsius, la más baja registrada en la zona desde 1979”.”

El ozono está compuesto de oxígeno. Forma una capa a 25 – 40 km sobre la Tierra en una región denominada estratosfera. La capa de ozono es importante, ya que bloquea los peligrosos rayos ultravioletas del Sol. Estos rayos aumentan el riesgo de padecer cáncer de piel y cataratas, y también afectan a la vida marina.
La reducción de la capa de ozono se debe a la contaminación generada por el hombre, fundamentalmente al cloro, que permanece en la atmósfera durante muchos años. Al llegar la primavera polar, la luz solar libera el cloro atrapado en las nubes más altas y éste destruye rápidamente el ozono.
Normalmente, el agujero está presente hasta noviembre o diciembre, momento en que el aire pobre en ozono de la Antártida comienza a mezclarse con el aire más rico en ozono de otras partes.