El 4 de octubre de 1957, un misil soviético modificado despegó de Kazajistán transportando una pequeña bola metálica: el primer satélite del mundo. Conocida como Sputnik (‘Compañero’ o ‘Satélite’), esta esfera del tamaño de una pelota de baloncesto causó sensación al dar vueltas alrededor del planeta transmitiendo una señal de ‘bip, bip’. El mundo nunca volvió a ser el mismo.
En los primeros años de la era espacial, las superpotencias estadounidense y soviética se disputaron el liderazgo de la conquista del espacio. Sin embargo, muchos otros países, en especial de Europa y Asia, también iniciaron el desarrollo de sus propios programas de satélites y lanzadores. Actualmente, la Agencia Espacial Europea cuenta con 18 Estados miembros. Muchos de los principales avances de la exploración espacial se concibieron en Europa, desde el diseño de cohetes hasta la órbita geoestacionaria.

Medio siglo después del Sputnik, la tecnología espacial ya forma parte de nuestra vida cotidiana. Utilizamos satélites para la televisión y las conferencias de larga distancia, la previsión del tiempo, la navegación y la monitorización de desastres. Los observatorios espaciales estudian el nacimiento de planetas, estrellas, galaxias y del propio universo. Las naves espaciales ya han visitado prácticamente todos los grandes cuerpos celestes del Sistema Solar. Además, 12 personas han caminado sobre la Luna.

Si los últimos 50 años marcaron el inicio de una nueva era para la raza humana, ¿quién puede saber lo que se logrará en el próximo medio siglo? Tal vez tú seas una de las primeras personas que pase las vacaciones en la Luna o ponga sus pies en Marte.