La misión Nº 23 del transbordador espacial despegó con éxito rumbo la Estación Espacial Internacional (ISS) el pasado 23 de octubre. A bordo del Discovery viajaba una tripulación de siete personas, entre ellas el astronauta de la ESA Paolo Nespoli, de Italia, que realizaba su primer vuelo espacial. Nespoli ha recibido el nombre de Esperia, que era el que daban los griegos de la antigüedad a la península italiana.
El objetivo fundamental de la misión STS-120 de 14 días de duración es suministrar e instalar el módulo Node 2, construido por Italia y que es la primera sección fabricada en Europa que se acoplará de manera permanente a la ISS. El módulo cilíndrico (también conocido como Harmony) es también la primera incorporación al espacio habitable y de trabajo de la estación en los últimos seis años. El módulo Harmony se acoplará a la ISS el 26 de octubre, durante el primero de los cuatro paseos espaciales que se llevarán a cabo. Nespoli se encargará de coordinar las actividades de los paseos espaciales desde el interior del transbordador y llevará a cabo un programa de experimentos médicos y biológicos.
Una segunda tarea principal de los astronautas consiste en reubicar uno de los tramos de la estructura de la ISS y, a continuación, desplegar sus enormes paneles solares y su radiador. Una vez que el transbordador emprenda el viaje de vuelta, se utilizará el brazo robótico de la Estación para trasladar el módulo «Harmony» a su ubicación definitiva: el puerto delantero del laboratorio estadounidense «Destiny».
En los próximos meses, los laboratorios Columbus, de Europa, y Kibo, de Japón, se fijarán de manera permanente a Node 2. El módulo presurizado hará las veces de pasadizo para los astronautas de la ISS y suministrará energía eléctrica y control ambiental a cada laboratorio. También se utilizará durante un tiempo como muelle de acoplamiento del transbordador espacial y del vehículo de transporte japonés H-II.
