La superficie de Marte es ahora tan seca como un desierto, pero nuevos hallazgos de la sonda Mars Express de la ESA confirman que el agua desempeñó un papel importante en la historia del planeta. Los sensibles instrumentos del satélite confirman que el árido planeta rojo fue en otros tiempos mucho más húmedo, y que probablemente existe hielo abundante debajo de la superficie.
A lo largo de varias semanas del último verano, el radar de la sonda transmitió señales de radio que atravesaron la superficie y fueron reflejadas por capas del subsuelo. El análisis de estas ondas ha revelado estructuras curvas que podrían ser los bordes exteriores de cuencas de impacto situados bajo la superficie.

Existe una estructura casi circular, de unos 250 km de diámetro y de 1,5 a 2,5 km de profundidad, en las zonas bajas del norte de la región de Chryse Planitia. Los científicos creen que puede contener una gruesa capa de material con abundante hielo. Cerca del polo norte marciano, la intensidad de las señales indica la presencia de una capa formada casi exclusivamente por hielo, de más de 1 km de grosor, situada sobre una capa de “suelo” volcánico.
El radar MARSIS también se ha utilizado para estudiar la parte superior de la atmósfera: la ionosfera. Los ecos revelan una estrecha relación entre el comportamiento del gas ionizado en esta región y las zonas de fuerte magnetismo presentes en la corteza sólida del planeta.
Otro instrumento, denominado OMEGA, ha detectado minerales de roca modificados por agua líquida. Dichos minerales ‘hidratados’ demuestran que en Marte hubo grandes volúmenes de agua hace miles de millones de años y que pueden haber existido condiciones aptas para la aparición de vida.