¿Alguna vez has sufrido problemas de sueño después de atravesar varias zonas horarias en un vuelo de larga distancia? Normalmente, este tipo de viajes crea dificultades para dormir por las noches y sensación de somnolencia durante el día. Entonces, ¿qué ocurre en la Estación Espacial Internacional, donde las tripulaciones ven 16 amaneceres y puestas de sol cada 24 horas?
Los astronautas pueden sufrir problemas de sueño en el espacio, igual que nosotros. El estrés, las cargas de trabajo intensas, el ruido de fondo, la luz y la calidad del aire pueden alterar sus relojes biológicos. Minimizar las alteraciones del sueño de los astronautas es uno de los objetivos del equipo médico del Centro Europeo de Astronautas.
Aunque el concepto de día y noche no significa gran cosa en órbita, los astronautas dividen el tiempo en 24 horas de acuerdo con la hora del meridiano de Greenwich. De lunes a viernes mantienen una rutina muy planificada y trabajan hasta 10 horas, a las que sigue un periodo de sueño de ocho horas. Las comidas siguen un horario establecido, al igual que los momentos de relajación, las reuniones informativas y los ratos destinados a comunicarse con la familia y los amigos, disfrutar de la intimidad y realizar actividades de ocio.

Los sábados también los dedican a trabajar, realizar labores de mantenimiento y limpieza, y disfrutar del tiempo libre. Los domingos son días de descanso, aunque muchos astronautas prefieren dedicarse voluntariamente a trabajos científicos y de mantenimiento. Pero esta agenda diaria puede trastocarse por acontecimientos imprevistos o la llegada de alguna nave.
Normalmente los astronautas no necesitan tomar pastillas para dormir, pero, si experimentan algún trastorno del sueño, disponen de un medicamento de uso común llamado melatonina. El problema es que los medicamentos pueden producir efectos no deseados como, por ejemplo, somnolencia y dificultades para despertar. El centro de astronautas estudia los efectos secundarios de esos fármacos porque pueden ser distintos para cada astronauta.
La comunidad médica espacial también está realizando experimentos con luz de diferentes colores. La iluminación azul en la Estación Espacial —que se asemeja a la luz brillante del sol— podría hacer que el cuerpo se mantuviera más alerta, mientras que la iluminación roja podría inducir el sueño.