Hace 18 meses los científicos observaron con desesperación cómo se perdía por un fallo de lanzamiento un satélite creado para enviar datos vitales sobre el cambio climático. Sin embargo, la ESA decidió de inmediato reconstruir el satélite CryoSat y la misión avanza a buen paso hacia la recuperación. De hecho, cuando despegue en 2009, Cryosat-2 contará incluso con mayores medios que su antecesor.
La gran ventaja de Cryosat-2 es su capacidad para medir cambios en la corteza helada, tanto en tierra como en el mar. Su radar principal y una réplica de seguridad del mismo podrán estudiar las capas heladas y glaciares de la Tierra en todas las condiciones climáticas, de día o de noche.

En el Ártico se están llevando a cabo varios experimentos de campo como preparativo para el lanzamiento. Uno de ellos es la Expedición Arco Ártico, que forma parte del Año Polar Internacional. Los dos exploradores belgas de la expedición, Alain Hubert y Dixie Dansercoer, acaban de iniciar un agotador viaje de 110 días a través de la extensión helada.
Cada uno tirando de un trineo de 130 kg cargado con provisiones y equipo, los dos intrépidos exploradores ‘caminarán’ por la cima del mundo, desde una isla de Siberia hasta el sur de Groenlandia. Durante el trayecto, llevarán un registro minucioso de la profundidad de la nieve. Estas mediciones resultan extremadamente útiles para comprobar el método utilizado para convertir las mediciones del radar del CryoSat en datos precisos sobre el espesor del hielo.
A mediados de abril los científicos también emprenderán rumbo a las islas Svalbard, cubiertas de hielo. Las mediciones de sus capas de nieve y hielo se compararán con los datos enviados desde un satélite que lleva a bordo una réplica del radar de CryoSat.