¿Qué pasaría si dos satélites pudieran flotar en el espacio, a 144 metros de distancia entre sí, pero funcionando juntos de forma tan perfecta que se comportaran como una sola máquina gigante? Ese es el objetivo de la nueva misión Proba-3 de la ESA, que acaba de lanzarse en busca de los secretos de nuestro Sol.
Nuestro misterioso Sol
¿Alguna vez has presenciado un eclipse solar? Cuando la Luna tapa el Sol, deja al descubierto la tenue atmósfera exterior del Sol, llamada corona. Esta misteriosa región es millones de grados más caliente que la superficie del Sol, un enigma que los científicos están tratando de resolver. De la corona también se producen enormes explosiones, llamadas eyecciones de masa coronal, que causan problemas a los astronautas, a los satélites e incluso a las redes eléctricas de la Tierra. Sin embargo, la corona es un millón de veces más tenue que el Sol y solo es visible durante unos minutos durante un eclipse solar. Esto hace que sea muy difícil estudiarla.
¡Te presentamos la misión Proba-3! Se trata de un par de satélites que pronto comenzarán a trabajar conjuntamente para resolver este reto.
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El satélite Ocultador lleva un gran disco circular para bloquear la luz deslumbrante del Sol, creando un eclipse artificial que será visto por su compañero.
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El satélite Coronógrafo lleva un telescopio especial para estudiar en detalle la corona del Sol.
Juntos, estos innovadores satélites crearán eclipses de larga duración en el espacio, lo que permitirá a los científicos observar la corona ¡hasta seis horas seguidas!

3, 2, 1… ¡Despegue!
Lanzar dos satélites al espacio no fue fácil, pero la ESA lo planificó todo a la perfección. El Proba-3 despegó a bordo del potente cohete PSLV-XL de la India desde el Centro Espacial Satish Dhawan, un famoso puerto espacial de la India.
Ahora que ya se encuentran a salvo en el espacio, los dos satélites se dirigen hacia una órbita que se extiende a 60 000 kilómetros de la Tierra, lo suficientemente lejos como para tener una vista perfecta e ininterrumpida del Sol. Tras un breve periodo de puesta a punto, los satélites comenzarán su increíble “ballet espacial”, volando en formación para llevar a cabo sus experimentos.
Ver cómo el Proba-3 abandonaba la Tierra para emprender su viaje con el fin de estudiar el Sol fue un acontecimiento emocionante para los aficionados al espacio de todo el mundo. ¡Pronto comenzará la verdadera investigación científica!
Dato curioso: Proba-3 es como una danza espacial cuidadosamente coreografiada, en la que los dos satélites vuelan a una distancia exacta de 144 metros entre sí, con una precisión de tan solo unos pocos milímetros. ¡Esto la convierte en la primera misión del mundo de vuelo en formación de precisión!