Desde que inició sus operaciones en 1996, el satélite SOHO de la ESA/NASA se ha dedicado a observar de frente y sin descanso al enorme y ardiente Sol. Uno de sus instrumentos, denominado LASCO, se utiliza para observar la atmósfera exterior del Sol (la corona). Sin embargo, el agudo objetivo de la cámara LASCO también ha mostrado una maravillosa capacidad para localizar los pequeños trozos de hielo sucio que llamamos cometas. Hasta septiembre de 2010, SOHO había localizado más de 1.900 cometas, más que la totalidad de todos los descubrimientos de cometas anteriores. No está mal para una nave diseñada para estudiar nuestra estrella más cercana.
Los cometas son trozos de hielo y polvo: ‘restos’ de la formación de los planetas hace 4.500 millones de años. Todos los cometas orbitan alrededor del Sol, y muchos de ellos son cometas rozantes, que pasan muy cerca de su superficie abrasadora. Algunos de los cometas que giran alrededor del Sol aparecen como pequeños puntos o rayas en las imágenes del SOHO, aunque no todos sobreviven a ese paso ardiente. Muchos de ellos se vaporizan o se precipitan contra la estrella.
En torno al 85% de los hallazgos de SOHO son trozos de algún cometa anteriormente grande que se partió en una caída mortal hacia el Sol, hace tal vez muchos siglos.

A la hora de observar cometas, SOHO tiene una gran ventaja sobre el resto: su ubicación entre el Sol y la Tierra. Al bloquear el resplandor del Sol, LASCO puede observar regiones que, de otro modo, solo serían visibles durante un eclipse solar total.
Por supuesto, la propia cámara LASCO no es la que realiza los descubrimientos. Esa tarea recae en un grupo de voluntarios muy cualificados que estudian las imágenes en cuanto se descargan. Después, SOHO las transmite a la Tierra; las imágenes están disponibles en Internet y listas para su análisis 15 minutos después de haberlas tomado.