La Tierra no se parece a ningún otro planeta que hayamos observado hasta ahora. Es el único mundo que conocemos que cuenta con grandes extensiones de agua en la superficie y una gran cantidad de oxígeno en su atmósfera. Además, es el único mundo conocido en el que existe vida. Esto la convierte en un lugar muy especial.
Vista desde una nave espacial o desde la Luna, la Tierra se presenta como un planeta azul: un oasis en el espacio. Esto se debe a que aproximadamente siete décimas partes de su superficie están cubiertas por océanos. Cuando el Sol calienta el agua, esta se convierte en gas (lo que se conoce como vapor de agua). Si este gas se enfría, vuelve a convertirse en gotitas de agua, formando nubes y lluvia.
Este ciclo del agua es posible gracias a que la Tierra se encuentra a 150 millones de kilómetros del Sol, en la ‘zona de Goldilocks’ del Sistema Solar. Al ser el tercer planeta desde el Sol, la Tierra no es ni demasiado caliente ni demasiado fría para que existan océanos. La temperatura también es la ideal para la vida. Y así ha sido durante miles de millones de años.