Hace 20 000 años la Tierra se encontraba en la Edad de Hielo. La mayor parte del planeta estaba cubierta de una capa de hielo que, en muchos lugares, llegaba a los 3 km de espesor, al igual que en algunas partes de la Antártida y Groenlandia hoy en día. Los científicos han estado estudiando cómo cambia la superficie terrestre cuando queda cubierta por el hielo y qué ocurre cuando ese hielo se funde. ¡Y han hecho un descubrimiento inesperado!
La corteza terrestre, dura y rocosa —que incluye el suelo sobre el que caminamos—, se asienta sobre una capa de 2.900 km de espesor denominada manto. Este es bastante blando y se comporta como un líquido espeso. Cuando la corteza que la recubre es más pesada, como ocurría en el pasado cuando estaba cubierta de hielo, el manto se comprime. ¡Durante la última Edad de Hielo, la tierra situada bajo la capa de hielo más gruesa se hundió hasta 500 m!
Con el tiempo, la mayor parte del hielo se derritió y, sin todo ese peso presionándolo, el manto volvió a elevarse. Aún sigue elevándose, incluso ahora, aunque a menos velocidad. Por lo tanto, la Tierra se parece un poco a un colchón: cuando te tumbas encima, se hunde, pero, cuando te levantas, lentamente recupera su forma normal.
La Antártida Occidental está subiendo. Derechos de autor: Planetary Visions (crédito: ESA/Planetary Visions).
Un grupo de científicos ha utilizado datos de GPS (siglas de Global Positioning Satellite o satélite de posicionamiento global en español) para medir la altura de la Antártida. Como aún sigue cubierta de una gruesa capa de hielo (aunque no tanto como en la Edad de Hielo), podríamos esperar que el suelo se estuviese elevando lentamente. Pero se sorprendieron al ver que una parte de esa superficie ¡en realidad se está elevando a mayor velocidad que el resto de la Tierra! Esto es interesante porque nos da una nueva perspectiva de cómo puede ser el manto que hay debajo de la corteza terrestre.

Para hacer el estudio, los científicos utilizaron datos de una misión espacial de la ESA denominada GOCE (siglas en inglés de Explorador del Campo Gravitatorio y la Circulación Oceánica). GOCE ha trazado un mapa completo de la gravedad terrestre, que es una forma ingeniosa de averiguar qué ocurre debajo de la superficie. Si hay mucho material denso, el campo gravitatorio es ligeramente más fuerte. Por tanto, los datos de GOCE pueden decirnos cómo de firme es el manto.
La misión GOCE finalizó en 2013, pero sin duda sus datos siguen siendo muy valiosos. Han revelado que, en realidad, el manto es más blando de lo que pensábamos. Es muy fluido y se mueve con rapidez, lo que explica la razón de esa rápida subida del suelo detectada en la Antártida.
Esta investigación es una forma fantástica de descubrir cómo es el interior de nuestro planeta, la Tierra.
Dato curioso: El GOCE se diseñó sin muchas de las piezas móviles que suelen tener otras naves espaciales, ya que el movimiento podría interferir en sus mediciones de gravedad.