¿Alguna vez te has preguntado qué se sentirá al flotar en el aire, como lo hace un astronauta en una estación espacial? 15 estudiantes universitarios de cinco países europeos tuvieron ocasión de probarlo a principios de noviembre, cuando se puso en marcha un nuevo programa educativo de la ESA.
Con el proyecto 'Fly Your Thesis!' (Envía tu tesis al espacio), los estudiantes disponen de la extraordinaria oportunidad de realizar experimentos científicos en condiciones próximas a la ingravidez, como parte de sus estudios superiores. Los primeros grupos de estudiantes se seleccionaron en enero de 2009. Al cabo de varios meses de duro esfuerzo en la preparación de su equipamiento, llegaron a Burdeos, Francia, el pasado 25 de octubre. El 3 de noviembre ya estaba todo a punto para realizar el primer vuelo a bordo del Airbus A300 ‘Zero G’.

En las horas siguientes, la aeronave puso rumbo a los cielos del océano Atlántico, donde inició una serie de 30 maniobras de ascenso y descenso en picado, como si se tratara de un paseo en la montaña rusa de un parque de atracciones. Cuando el avión se estabilizaba, todo lo que había en su interior se veía afectado por la microgravedad. Los estudiantes y sus ayudantes flotaban durante unos 20 segundos. A continuación, cuando la aeronave iniciaba el descenso hacia tierra, dejaban de flotar y todo se volvía más pesado de lo normal.
Los alumnos disfrutaron de la misma experiencia durante los dos días siguientes. Afortunadamente, todos los experimentos salieron bien y pudieron obtener datos excelentes. Todos coincidieron en que la experiencia había sido ‘impresionante’.
‘Al principio sientes como si el suelo te estuviera succionando hacia abajo, incluso tu rostro cambia. Después, entrar en la microgravedad es como zambullirse en una piscina helada: te deja sin aliento…’, escribieron los miembros del equipo británico-francés.