La mayoría de los asteroides son tan pequeños y están tan lejos que solo podemos verlos como minúsculos puntos de luz. Se detectan gracias a su movimiento frente a las ‘estrellas fijas’ del cielo nocturno. Aprendemos más sobre ellos utilizando grandes telescopios para estudiar la luz que reflejan.
Algunos asteroides que pasan cerca de la Tierra se han estudiado con radares. Los ecos del radar son recogidos por grandes radiotelescopios y utilizados para determinar el tamaño y forma de los asteroides.
Los satélites han estudiado detenidamente algunos asteroides. En las imágenes se ven objetos con muchos cráteres, provocados por incontables colisiones a lo largo de miles de millones de años.
En 2000, NEAR Shoemaker fue el primer satélite que entró en órbita alrededor de un asteroide. El satélite concluyó sus días realizando un histórico descenso sobre Eros, uno de los mayores asteroides cercanos a la Tierra.
La nave espacial Rosetta de la ESA también ha sobrevolado dos asteroides del cinturón principal —Steins y Lutetia— en su camino hacia un cometa. Con unos 130 km de diámetro, Lutetia fue el asteroide más grande visitado hasta la fecha por una nave espacial. La ESA también está estudiando formas de desviar de su trayectoria un asteroide que se dirija hacia la Tierra.