Nadie sabe cómo o por qué comenzó la vida, lo que sí sabemos es que la vida surgió en la Tierra hace al menos 3.800 millones de años. Ya en aquel tiempo nuestro joven planeta se había enfriado formando una corteza rocosa. Algunos científicos creen que la vida se inició en un charco entre las rocas o en el océano. Otros piensan que posiblemente provenga de cometas y asteroides venidos del espacio.
Hasta donde llegan nuestros conocimientos, la Tierra es el único lugar donde hay vida. Dondequiera que busquemos en nuestro planeta, hallaremos lugares donde las bacterias y otras formas simples de vida han encontrado un hábitat.
Las plantas y los animales necesitan la luz solar para crecer. Hasta la década de 1970, los científicos pensaban que la vida solo existía cerca de la superficie de la Tierra.

Sin embargo, en los últimos años se han descubierto bacterias a varios kilómetros bajo tierra, en el interior de rocas donde se alimentan de los gases y los minerales presentes en ese medio ambiente. También se han encontrado bacterias en ácidos fuertes del río Tinto en Huelva, en el frío glacial de la Antártica y cerca de manantiales de agua hirviente en las oscuras profundidades del océano. Algunas bacterias pueden sobrevivir incluso en lugares altamente radiactivos. En tanto haya agua, la vida puede encontrar sustento para su desarrollo.
Si la vida es tan resistente, ¿podría iniciarse y sobrevivir en otros mundos? En nuestro Sistema Solar, el planeta Marte es el lugar donde hay mayores probabilidades de su existencia.