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Dos telescopios espaciales de la ESA explorarán el Universo primitivo

Artist concept of the Herschel spacecraft
Representación artística de la nave espacial Herschel
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Astrónomos de todo el mundo aguardan expectantes el lanzamiento de un cohete Ariane 5 que llevará a bordo dos satélites avanzados de la ESA con el nombre de famosos científicos europeos: Planck y Herschel. Como dos máquinas del tiempo del siglo XXI, los innovadores observatorios espaciales analizarán el pasado para ayudar a los científicos a desvelar los secretos del nacimiento de las estrellas, las galaxias y el propio Universo.

Herschel será el telescopio más grande jamás lanzado al espacio. En su interior se encuentra un espejo principal de 3,5 m de diámetro, mucho más grande, pero más ligero, que el espejo utilizado por el telescopio espacial Hubble. Este observatorio de 3,4 toneladas lleva el nombre del astrónomo germano-británico William Herschel, quien pasó a la historia al descubrir la luz infrarroja invisible (que percibimos como calor) en el año 1800. Los tres instrumentos del moderno Herschel dedicarán al menos tres años a investigar las nubes de polvo frío, donde nacen las estrellas, y las galaxias lejanas que brillan intensamente en el infrarrojo.

Planck telescope
Telescopio Planck

Junto a Herschel viajará un satélite diseñado para observar el origen de los tiempos. Bautizado en honor del físico alemán Max Planck, el satélite de 1.900 kg de peso estudiará los débiles ecos que dejó atrás el nacimiento del Universo en el Big Bang. Dichos ecos se manifiestan como variaciones de temperatura de pocas millonésimas de grado. Para detectar y trazar esa invisible radiación de microondas, los dos detectores de Planck deberán superenfriarse a -273 grados centígrados. A lo largo de un periodo de 15 meses, el espejo principal de Planck, de 1,5 m, recogerá la radiación apenas perceptible que inició su viaje hacia la Tierra hace unos 14.000 millones de años.