Imaginemos que los habitantes de Glasgow, Turín o Lyón se vieran obligados a abandonar sus hogares. Ese es el grado de crisis que existe en la región de Darfur, Sudán, en el Norte de África.
Cerca de un millón y medio de personas han sido expulsadas de sus aldeas, en una zona del tamaño de Francia. Al tener que atender una zona tan extensa, las imágenes desde el espacio son una ayuda esencial para los trabajadores que actúan sobre el terreno.

Un grupo apoyado por la ESA, denominado Respond, utiliza dichas imágenes para producir mapas actuales de los campamentos dispersos y de la zona circundante.
En menos de 12 horas se envían las imágenes directamente a los trabajadores de organizaciones como Cruz Roja, Naciones Unidas y la Agencia Alemana de ayuda en zonas de desastre.
El equipo Respond utiliza 10 sensores distintos instalados en 9 satélites diferentes. Estos incluyen un radar y un sistema de cámaras del satélite Envisat de ESA.

El radar del Envisat, capaz de “ver” a través de las nubes de día y de noche, fue muy valioso durante la temporada estival de lluvias en Sudán.
Junto con imágenes de los satélites, como el SPOT-5, los datos del radar mostraron zonas inundadas y carreteras que seguían siendo transitables.
Entretanto, los satélites de la Constelación de Monitorización de Desastres construidos en el Reino Unido realizan la cartografía de la vegetación local. Esto es importante, ya que los habitantes de Darfur dependen del uso de leña para cocinar.