Todas las zonas de pruebas de satélites del ESTEC están más limpias que un quirófano de hospital, por lo que se denominan ‘salas blancas’.
Una sala blanca es un área en la cual el aire contiene muy pocas partículas de polvo. Puesto que no hay polvo en el espacio exterior, es importante que tampoco haya polvo durante los trabajos de ensamblaje y las pruebas. Una mota de polvo en un interruptor o en un circuito puede provocar el fallo de la nave espacial. El polvo en los espejos o en las lentes de las cámaras puede cegar literalmente al satélite y, por tanto, es preciso evitarlo.
Todo el aire en las salas blancas pasa por filtros que eliminan la mayor cantidad posible de polvo, pero estas medidas por sí solas no son suficientes.
Todas las personas que van a entrar en la sala blanca deben pasar primero por una alfombrilla pegajosa para eliminar el sucio de sus zapatos.
A continuación, se ponen un ‘traje de conejito’ libre de polvo. Se colocan fundas elásticas sobre la cabeza y los zapatos. Por último, pueden ponerse guantes y una mascarilla.
Asimismo, en las salas blancas la humedad, es decir, la cantidad de agua presente en el aire, se mantiene a niveles relativamente bajos y la temperatura cercana a 20°C.
Una característica muy útil del Centro de Ensayos de la ESA es la interconexión de las salas blancas. Esto permite trasladar fácilmente los satélites a diferentes áreas de ensayo sin tener que embalarlos en contenedores y sin correr el riesgo de que se contaminen con polvo.