Un viejo amigo regresó a casa para una visita relámpago el 13 de noviembre. 44 meses después de su lanzamiento desde Kourou, en la Guayana Francesa, la sonda Rosetta de la ESA pasó rozando la Tierra por segunda vez. La sonda europea dedicada a la exploración de cometas ha recorrido ya algo más de 3.000 millones de km, pero aún le quedan otros 4.000 millones de km por recorrer antes de llegar a su destino, el cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko, en 2014.
Rosetta rebota por el Sistema Solar interior como una bola de billar, mientras va ganando velocidad y cambia de trayectoria durante sus encuentros cercanos con la Tierra y Marte. Este último hito en su épico viaje supuso la tercera de las cuatro maniobras de aproximación planetaria previstas para Rosetta.
Tras ajustar su órbita mediante una activación de 42 segundos de sus propulsores el 18 de octubre, Rosetta se encontraba en la trayectoria perfecta para el sobrevuelo de la Tierra. A las 21:57 CET, la nave espacial de 3 toneladas pasó a toda velocidad junto al planeta a una velocidad de 45 000 km/h (12,5 km/s). Al sobrevolar el océano Pacífico, al suroeste de Chile, Rosetta se encontraba a solo 5 295 km de altura.
En el momento de su máximo acercamiento, Rosetta observó detenidamente la Tierra, realizando observaciones de su atmósfera y magnetosfera, captando imágenes de zonas urbanas y buscando meteoritos procedentes del espacio. A continuación, inició una secuencia de observaciones del sistema Tierra-Luna durante su trayectoria de alejamiento.
La nave espacial será ahora lanzada hacia el sistema solar exterior antes de regresar a la Tierra por última vez en noviembre de 2009. Pero antes de eso, al atravesar el cinturón de asteroides, Rosetta aprovechará la oportunidad para estudiar el asteroide Steins desde muy cerca en septiembre de 2008.