Los estudios de los fósiles encontrados en rocas antiguas nos indican que la vida probablemente surgió hace unos 4.000 millones de años, cuando la Tierra era muy joven. Nadie sabe cómo surgió la vida en la Tierra. La mayoría de los científicos creen que surgió en agua líquida. Pero, ¿fue en charcos en la superficie, bajo tierra o en el fondo de los océanos, donde la actividad volcánica forma fuentes termales?
Los experimentos demuestran que los componentes químicos básicos de la vida pueden formarse tanto en el espacio como en la Tierra. Muchos de ellos debieron de llegar a la Tierra con los meteoritos y cometas que cayeron sobre ella. De alguna manera, estas sustancias químicas ‘orgánicas’ simples se unieron para formar moléculas más complejas. A continuación, comenzaron a replicarse y a crecer.

Lo que sí sabemos es que, una vez que se pone en marcha, la vida resulta increíblemente dura. Se han encontrado bacterias vivas en la Antártida helada, en agua hirviendo y en el interior de rocas a una profundidad de hasta cinco kilómetros bajo tierra. También sabemos que esos organismos pueden sobrevivir durante años en el hostil entorno del espacio.
Una vez que las plantas se extendieron por todo el planeta, se liberaron grandes cantidades de oxígeno a la atmósfera. La Tierra se convirtió en el único planeta de nuestro Sistema Solar con una atmósfera rica en oxígeno. Al buscar oxígeno en otros mundos, quizá algún día encontremos pruebas de vida extraterrestre.