La tripulación de la Estación Espacial Internacional (ISS) realizó un breve paseo la tarde del martes 10 de octubre. Sin embargo, el motivo principal de su salida no fue admirar las impresionantes vistas del planeta Tierra, sino desplazar su nave espacial Soyuz a otra posición dentro de la Estación.
Antes de abandonar su hogar orbital, el estadounidense Michael López-Alegría, el ruso Mikhail Tyurin y el astronauta de la ESA Thomas Reiter apagaron los sistemas vitales y pusieron la ISS en modo de espera. Esta precaución garantizaba que la ISS permaneciera a salvo si surgía un problema grave durante el breve vuelo, lo que obligaría a la tripulación a abandonar la Estación y regresar de emergencia a la Tierra.

Vestidos con sus trajes presurizados blancos «Sokol», los tripulantes se dirigieron flotando hacia su nave espacial y se prepararon para el desacoplamiento. Con el comandante de la Soyuz, Tyurin, a los mandos, la nave se desacopló del módulo de servicio Zvezda a las 21:14 h CST. Veinte minutos más tarde, la nave regresó a la Estación y se acopló de nuevo sin incidentes en el puerto del módulo Zarya orientado hacia la Tierra.
Para el astronauta de la ESA Thomas Reiter, era solo la segunda vez que abandonaba la estación orbital desde que llegó a bordo del transbordador espacial Discovery hace poco más de tres meses. Su anterior salida al exterior de la estación fue una caminata espacial de 5 horas y 54 minutos realizada en agosto.
El breve trayecto a bordo de la Soyuz fue importante porque liberó el puerto de acoplamiento de la Zvezda para la llegada de una nueva nave de carga rusa Progress a finales de este mes. La Progress llevará suministros nuevos a la Estación, entre ellos combustible, agua, alimentos y equipamiento.