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La Luna, la Tierra y la gravedad

Gravity!
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¿Alguna vez has visto un fruto o una rama caer de un árbol? ¿Y alguna vez has probado a lanzar una piedra y observar cómo caía? Esta fuerza que "atrae" las cosas hacia el suelo se llama gravedad.

La gravedad hace que la Tierra tire constantemente de nosotros hacia abajo. Por eso siempre tenemos los pies en el suelo. Pero no hace falta estar en contacto directo con la Tierra para que nos atraiga. Basta con que no estemos muy lejos de ella. Esta es la razón por la que nuestro planeta gira alrededor del Sol y la Luna lo hace alrededor de la Tierra.

Lo que determina la fuerza de gravedad es la masa de un objeto. La fuerza gravitatoria entre dos objetos es proporcional a sus masas y disminuye muy rápidamente en cuanto los apartamos. En realidad, nosotros también atraemos las cosas con “nuestra” fuerza de gravedad, ¡pero somos demasiado ligeros para ver su efecto! El Sol, en cambio, es tan grande que consigue retenernos a pesar de estar muy lejos. También la Luna ejerce su fuerza de gravedad; como es más pequeña y ligera que la Tierra, si pudiéramos pesarnos allí descubriríamos que pesamos alrededor de la sexta parte de nuestro peso en la Tierra.

Alguien podría preguntarse por qué la Luna no cae sobre la Tierra como una manzana cae de un árbol. El motivo es que la Luna no está inmóvil, sino que se mueve con respecto a nosotros. Si no hubiera fuerza de gravedad, flotaría libremente en el espacio. Esta mezcla de velocidad y distancia de la Tierra permite que la Luna siempre esté en equilibrio entre caída y huída. Si fuera más veloz, se escaparía; si fuera más lenta, caería.

Hemos dicho que la fuerza de la gravedad también depende de la distancia. Si nos alejásemos lo suficiente de la Tierra, escaparíamos a su fuerza de atracción. Y eso es lo que tratamos de hacer con las naves espaciales. Necesitamos superar la llamada ‘velocidad de escape’, que es aproximadamente 11,2 km/s (a esa velocidad, podríamos viajar de Londres a Nueva York ¡en tan solo 10 minutos!). Cuando un cohete alcanza esa velocidad, ya es libre para viajar por el sistema solar.

Dentro de una nave en órbita, no sentimos la fuerza de la gravedad terrestre. Los objetos no caen, sino que flotan, así que si saltas, no regresas al suelo. Es lo que les ocurre a los astronautas cuando están a bordo de una estación espacial que orbita alrededor de la Tierra.