La vida en la Estación Espacial Internacional (ISS) es bastante ajetreada en estos momentos para la tripulación: el astronauta de la ESA Thomas Reiter, el ruso Pavel Vinogradov y el estadounidense Jeffrey Williams.
En primer lugar, el 11 de septiembre llegó el transbordador espacial Atlantis. Para el lunes siguiente (18), está previsto que despegue la 14ª tripulación de larga estadía desde el cosmódromo Baikonur, en Kazajstán. Junto al estadounidense Michael López-Alegría y el ruso Mikhail Tyurin se sentará Anousheh Ansari, la primera turista espacial.
Aunque la empresaria iraní-norteamericana pagará por su estancia de ocho días en la estación, Ansari no podrá dedicar todo el tiempo a disfrutar de las vistas. La turista espacial ha aceptado someterse a cuatro experimentos de la ESA. Los resultados de dichos estudios permitirán a los científicos conocer la influencia que tienen los viajes espaciales en el cuerpo humano.

El primer experimento tiene por fin estudiar los efectos de la radiación espacial, capaz de dañar las células corporales y de incrementar el riesgo de sufrir cáncer. Ansari suministrará muestras de sangre antes y después del vuelo.
Con la ayuda de dichas muestras los científicos podrán estudiar a qué se debe que los glóbulos rojos se destruyan en situación de ingravidez. Esto provoca una enfermedad denominada anemia, presente también en personas con deficiencia renal.
Ansari también investigará las bacterias presentes en la ISS. Tomará muestras de sí misma y de superficies tales como interruptores, teclados y objetos de higiene personal.
Por último, ayudará a investigar la razón por la que los astronautas suelen sufrir dolores lumbares. Los resultados de su cuestionario diario se compararán con medidas tomadas antes y después del vuelo.