El primer satélite de prueba del sistema de navegación europeo Galileo se puso en órbita en diciembre de 2005, y le siguió un segundo en 2008. Cuando esté operativo, habrá 30 satélites orbitando a unos 24 000 km sobre la Tierra. Esto garantizará que siempre haya al menos cuatro satélites por encima del horizonte.
Un pequeño receptor captará las señales de los satélites Galileo y de las estaciones de tierra más cercanas. A continuación podrá calcular la posición y velocidad exactas de una persona en cualquier parte del mundo.
Galileo no sustituirá a los sistemas existentes. Funcionará junto con ellos. Sin embargo, a diferencia de los sistemas estadounidense y ruso, Galileo no estará controlado por militares. De esta forma se garantizará que siempre esté disponible para ayudar a sus usuarios a encontrar su camino durante sus desplazamientos.
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mejorar la circulación del tráfico
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proporcionar información sobre la ubicación de cualquier automóvil, camión, embarcación o aeronave
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ayudar a los viajeros o exploradores a encontrar su camino en lugares remotos
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reforzar la seguridad en los aterrizajes de las aeronaves, en particular en condiciones de niebla o nubes bajas
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ayudar a los equipos de búsqueda y rescate
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guiar a personas ciegas
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seguimiento de ciclistas en tiempo real
Los usuarios siempre podrán recibir la señal de Galileo, a diferencia del GPS, por lo que se trata de un sistema verdaderamente fiable.